Cómo funcionan las placas solares de autoconsumo

Cómo funcionan las placas solares de autoconsumo

Las placas solares de autoconsumo, están ampliamente difundidas en nuestro país. España lidera las cifras europeas y mundiales de generación y uso de energía solar. Su privilegiada posición geográfica y una legislación que ha cambiado a favor de su promoción, han sido claves. Nos ha llevado a ser el país con la proporción de hogares y comercios consumidores de este tipo de energía en los últimos 2 años.

La energía solar ha sido catalogada por las Naciones Unidas, como la energía más limpia y de menor impacto en el medioambiente. A su vez, los años de experiencia, han demostrado que el uso de placas solares, genera un tipo de energía confiable y muy segura.

No obstante, el uso no está ni siquiera cerca de las metas del milenio, planteadas por el concierto de países del mundo hace ya bastantes años. Muchas dudas surgen en relación a su funcionamiento, costes y utilidad. Hoy queremos despejar una de las principales interrogantes y es la referida a su funcionamiento.


Placas solares: ¿Cómo funcionan?

Las placas solares, son una denominación genérica a un sistema de generación de energía eléctrica que usa como fuente la energía lumínica y térmica proveniente del sol. Hay dos tipos de sistemas: El sistema térmico y el sistema fotovoltaico

El sistema térmico, es un sistema de mayor simplicidad. Consiste en la utilización de la porción térmica de la energía solar para usarse como sistemas de calefacción de agua. Es muy difundido su uso como sistema de calefacción de agua, apoyo a los sistemas de calefacción y como calentador de agua en volúmenes mayores como piscinas. Aunque su uso y funcionamiento es muy sencillo, así como económico, su uso es bastante limitado y es usado en menor proporción.

El sistema de generación de electricidad a partir del sol, se corresponde al sistema fotovoltaico.


Sistema fotovoltaico: Algunos datos básicos

El funcionamiento del sistema fotovoltaico es un poco más complejo. A su vez, es un sistema de mayor alcance y de mayor efectividad para su uso doméstico, comercial e incluso industrial. Se basa en la absorción de energía lumínica proveniente del sol, de la siguiente manera: Un panel fotovoltaico es instalado en una zona con alta incidencia de rayos solares, los sitios más comunes suelen ser los techos o zonas abiertas sin interferencias lumínicas.

El panel está compuesto de cientos de células fotovoltaicas y una superficie de silicio que contiene electrones sin carga eléctrica. El silicio es tratado con dos tipos diferentes elementos químicos para producir diferentes tipos de cargas en reacción al choque con los fotones.

Los fotones, son la expresión atómica de la luz y pueden generar cargas positivas o negativas de acuerdo al electrón con el que impacten. Un lado del panel es tratado con boro para generar cargas positivas y la otra cara es tratada con fósforo para generar carga negativa. En el medio de ambas capas, se instala una placa conductora que funcionará como unificador de cargas positivas y negativas.

Toda esta energía que se genera en el panel de conducción es transmitida hacia los bordes metálicos del panel y de ahí es conducido hasta un sistema de acumulación. Estos acumuladores, es decir, unas baterías, almacenan energía eléctrica. 

Esta energía eléctrica, es derivada hacia un inversor que transforma la corriente continua de las baterías en corriente alterna. La electricidad, debe pasar por un regulador que nivela la intensidad de la carga eléctrica a 220V, la cual es transmitida hacia las fuentes de conexión.


Tipos de paneles solares 

Los paneles solares fotovoltaicos, se clasifican de acuerdo a su forma, funcionamiento y composición en:

Paneles amorfos

Por lo general, estamos acostumbrados a ver paneles solares de formas geométricas definidas. Normalmente en formas cuadradas o rectangulares.  Sin embargo, existen un tipo de paneles que no tienen una forma definida y que se conocen como amorfos. Su uso se ha ido descontinuando, ya que son ineficientes en la captación de energía y tienden a disipar mucha más energía de la que absorben.

Paneles policristalinos

Estos paneles, están formados por múltiples cristales de silicio con tratamiento de carga para transformar la energía en positiva o negativa. Estos cristales se arman dentro de un panel rectangular o cuadrado, que se orientan de manera diferente hacia la fuente de luz.

Paneles monocristalinos

Estos, son considerados los mejores paneles solares fotovoltaicos por muchos expertos. Están construidos de una sola superficie de cristal de silicio en la que los electrones tienen mayor libertad de movimiento. Estas estructuras son mucho más eficientes en la captación de energía y la interacción electrónica para transformar de manera más eficiente la energía. Evidentemente, son los más costosos, pero a su vez los más duraderos.

Los paneles solares fotovoltaicos, generan energía de la manera más eficiente, segura, barata y ecológicamente amigable con el medioambiente.

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